viernes, 12 de febrero de 2010

CUANDO TODOS SE HAN IDO

No sé el recorrido que tendrá esto, este juego. Para empezar sólo una manera de obligarme a escribir unas lineas cada día, por variar, por no estar siempre leyendo lo que los otros escriben, lo que los otros quieren que tú leas. Es una cuestión ya de afirmación, que a mí también me gusta ¡caramba! que yo también de pequeña tenía maneras literarias, que mis redacciones se leían en voz alta en la clase y que en los tests de personalidad que la monja psicóloga nos hacía en el colegío siempre afloraban mis aptitudes de escritora. Pero la vida siempre nos lleva por la via contraría y en mi caso, en dirección contraría, en todos estos tantos años de librera no he conseguido escribir más que pequeños balbuceos en cuadernos a modo de diarios, que ahora casi ni puedo desentrañar, letras apretujadas, microgramas walserianos (Escrito a lápiz, Siruela, Robert Walser (edición todavía en papel), que lo único que son es el testimonio de lo mal que estaba y lo mucho que se puede liar uno por cualquier cosa.

Bueno, ya es tarde, todos se han ido, me encanta este momento, la librería está oscura, suena muy bien radio clásica por la noche, y me parece que este lugar es uno de los más bellos del mundo. No sé si habrá alguien ahí afuera, pero si lo hubiere, por favor disculpa las faltas, todas, las sintácticas (son las que más rabia me da hacer), las ortográficas y las demás también, sean de la clase que sean. Mañana más.